Inspirada por su abuelo desde niña, Sara desarrolló el amor por la artesanía y aprendió la técnica ancestral italiana de la fabricación de zapatos.

Con su espíritu emprendedor, Sara comenzó su viaje hace más de 10 años vendiendo sus diseños en un mercado artesanal y después de regresar de Milán, con la experiencia de trabajar con marcas de lujo, se enfocó en crear su marca bajo su propio nombre.

Cada par de zapatos es el resultado de un gran trabajo hecho a mano por una comunidad de artesanos que aprendieron de los italianos emigrantes, el oficio detrás de la fabricación del calzado italiano. Donde cada par de zapatos toma más de 4 días de fabricación hasta alcanzar la perfección.

Eterno, complejo y vanguardista, el producto de cada colección, imprime el ADN de la marca, mezclando colores y texturas, centrándose en el lujo del confort y la autenticidad.